
O de que hay que saber ser paciente, lo bueno se hace esperar.

O de que hay que saber ser paciente, lo bueno se hace esperar.

O de un vino que de ser objeto sería un invento de Philippe Starck.

O de no reparar en el nombre, pues se trata de una elección pelotuda.

O de la Harley de los domingos, que ruge y entra en las curvas como ninguna.

O de un vino con las costuras perfectamente zurcidas.

O de un vinico con aromas negros y sabrosones, ¡compay!

O de la Martina Klein de las bebidas chispeantes, dulce, estilizada y afrutada.

O de que en Cordovín hay unos vinacos del copetín.
