
O de un vino hecho para el picoteo, todo un Manolete de los ruedos.

O de un vino hecho para el picoteo, todo un Manolete de los ruedos.

O de sentir en la barriga la punzada eléctrica del animal.

O de una intensidad de esas de agárrate que vienen curvas.

O de caldo para asomar la patica.

O de un restaurante donde estofan contra viento y marea.

O de un vinacho con el brío de los «espíritus» juveniles.

O de un vino como la Rita Hayworth de antaño, «guante» y figura.

O del paraíso para todo el vicioso de la caza que se precie.
