
O del templo entre los templos del producto, sin eufemismos, palabra de vasco.

O del templo entre los templos del producto, sin eufemismos, palabra de vasco.

O de un tinto de hechuras clásicas para tumbarse bajo la sombra de una glicinia.

O de una jamada que es la repanocha mundial, en busca del riesgo perdido.

O de otra crónica de una jamada gloriosa entre amigos.

O de una jamada tan inmensa que las Bodas de Caná, comparando, son merienda cena.

O de uno de esos garitos sin trampa ni cartón, pero con mucha retranca.

O de un lugar paradisíaco donde vive un genio que viste de sombrero un mapamundi.

Más sabe el demonio por viejo que por demonio.
