
O de un lugar y unos cocineros que llevan en la sangre la raza pura del galgo de carreras.

O de un lugar y unos cocineros que llevan en la sangre la raza pura del galgo de carreras.

O de una jamada tan inmensa que las Bodas de Caná, comparando, son merienda cena.

O de una comida en el Kako, que es un sitio sin chorradas que gusta un huevo por estos lares.

O de un lugar en el que antes de dibujar en el plato gastan culo de cazuela de lo lindo.

O de unas crónicas gastronómicas saladas, que también tendrán su aquel.

O de que el hombre es el animal más tonto de toda la vía láctea y por goleada.

Jamando en Niu Yors, que es gerundio.

O de otro pincho para relamerse el bigote de grasa.
