
He observado que matar siempre da ganas de comer fiambre.

He observado que matar siempre da ganas de comer fiambre.

No me gustan las leyes, ni las morales, ni las religiones, ni las reglas.

O de un texto de Calvino que da un hambre del carajo de la vela.

Me gustaría saber a qué tipo de delito son los críticos particularmente propensos.

O de un laborioso picoteo pinchado en papel impreso.

O de que hartos estamos de quienes ruegan a dios y empuñan el porculero mazo.

O de que aquí llega una nueva edición de las crónicas de una jamada anunciada.

O de una receta fresca y fácil para combatir sin tregua la calorina que nos abrasa.
