
O de una tapa más clásica y castiza que el baúl de la Piquer.

O de una tapa más clásica y castiza que el baúl de la Piquer.

Más sabe el demonio por viejo que por demonio.

O de un timbal de macarrones que no engorda.

O de un texto del mismísimo Capote a propósito de la vieja Bonaparte.

O de un asunto serio de narices, el de ejercer la verdadera cocina de mercado.

O de un piel roja de Springs que contestó un «no gracias» a un blanco que le ofreció llevarlo en auto. Vaya cristo. Pasa y aclárate.

O del bueno de Voltaire, enciclopedista de copetín.

De una señora carnicería que te dispara las constantes vitales y los niveles de «felicité».
