
O de hacer una lasaña y morir en el intento.

O de hacer una lasaña y morir en el intento.

O de un bar de Majadahonda, vete y busca que preguntando se llega a Roma.

Brillat Savarin era un pelmazo, sí, pero escribió guapos relatos en su Fisiología.

Si te dio miedo, ración doble.

O de un timbal de macarrones que no engorda.

De una señora carnicería que te dispara las constantes vitales y los niveles de «felicité».

O de los colores de un mes que ya pasó a la historia.
