
¡Viva la comida viejuna y la Navidad!

¡Viva la comida viejuna y la Navidad!

O de un quesazo para ponerse ciegos.

O de hornazos que quitan el sentío.

O de un vino especial y con chispa.

O de unas mermeladas que saben a lo que tienen que saber.

O de una semana repleta de música.

O de las criaturas adelgazantes de la carnicería Garcinuño en Cardeñosa… ¡viva el tocino!

O de «ten cuidado forastero, que éste te funde el paladar».
