
O de un restaurante al pie del Gorbea.

O de un restaurante al pie del Gorbea.

O de un vino al más puro estilo riojano.

O de un vino para gozar sin gilipolleces.

O de una tortilla de las que crean adicción.

O de un vino que nunca falla.

O de caldo para asomar la patica.

O de un vinacho con el brío de los «espíritus» juveniles.

O de un vino pleno de fruta y sabrosón.
