
O de una larga disertación de aquello que un día escribí, con la vigencia del hoy.

O de una larga disertación de aquello que un día escribí, con la vigencia del hoy.

Un cocinero con dos dedos de frente que encima escribe. ¿Milagro? No, es Bardají, Don Teodoro.

Materia de reflexión extraída del dichoso aparato.

O de que hay lugares en el mundo que ponen los huevos de corbata.

O de esas mujeres sabias a quien los antiguos atribuyeron espíritu profético. Osease, nosotras.

O de ese momento que el chef vive una vez al año.

Mi viejo (que Dios lo tiene en su gloria jamando marisco) no estaba de acuerdo con esta frase. ¿Y tú? Sigue leyendo, coño.

O de una reflexión sobre la modernidad a propósito de un queso mal guarnecido.
