
O de un lugar donde arden las brasas a toda máquina. ¡Es la guerra, más madera!

O de un lugar donde arden las brasas a toda máquina. ¡Es la guerra, más madera!

O como dice makinavaja, «la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, hay Dios…».

O de cómo algunos cronistas manguis nos bombardean con insufribles «refritos» diarios.

O de un vino que es como las viejas canciones de Sinatra, un lujo sin horas.

O de una llamada de auxilio como un campano, ¡sálvese quien pueda!

O de un tipo que empaqueta una «radio-fórmula» gastronómica estupenda.

O de un escritor admirado que es dueño de un circo literario con leones y todos los enanos.

O de un latigazo de frutas tropicales de romper medias de seda y calcetín de lana.
