
O de unos cocineros alegres, auténticos tipos «enxebres».

O de unos cocineros alegres, auténticos tipos «enxebres».

O de un lugar al que uno siempre quiere volver cien o mil veces.

O de un buen ejemplar del catálogo de «vinos sin bobadas».

O de una criatura que no se parece a ninguna otra en cien metros a la redonda.

O de que éste es el plan para esta noche, sí o sí.
