
O de un queso con garrote.

O de un queso con garrote.

O de un restaurante en el que da gusto entrar.

O de un vino que uno se lo trinca en menos de lo que canta un gallo.

O de un verdejo bien guapo.

¡Viva Roberto Zapata!

O de un vino como para ducharse con él.

O de un vino de altura.
