
O de que aún falta un huevo para triunfar en Wimbledon.

O de que aún falta un huevo para triunfar en Wimbledon.

O de un setero como la copa de un pino, de los que no abundan.

O de una tinta que ha hecho correr unas cuantas leyendas.

O de una golosina de las puras, que de lágrima tienen lo que te hacen llorar de gusto.

O de un asunto serio de narices, el de ejercer la verdadera cocina de mercado.
