
O de un bicho negro azulado, como una noche de secretos, pura incitación al placer.

O de un bicho negro azulado, como una noche de secretos, pura incitación al placer.

O de un mosaico digno de exhibirse en el museo del Louvre.

O de un chocolatero y pastelero como la copa de un pino.

O de qué sabia debía de ser la tía Filomena, ¡pedazo de galletas se curró!

O que en el día de la víspera de San Sebastián, viva la anchoa y su templo sagrado.

O de una posada donde pegarse la vida padre, en las entrañas de Cantabria.

O de una quesería que guarda tanta nataza que mataría de un infarto al mismísimo Mazinger Z.

O de una golosina de suculencia fuera de lo normal, para ilustrar un bocata como Dios.
