
O de cuando la sutileza es virtud. O sea, casi siempre.

O de cuando la sutileza es virtud. O sea, casi siempre.

O de una de las mejores cervezas que se puede uno pimplar hoy.

O del rumor de la selva con todas sus fieras, un chollazo de vino del copón.

Toques lácteos de mantequilla y gusto a chocolate y caramelo toffe. Sí, es un vino, ¡y qué vino!

O de otro vino más que apetece beber hasta enronquecer.

O de un vino dandy con traje cereza que está vivito y coleando.

O de un caldo que es de un beber y no parar. Cuidado que puede caer una botella detrás de otra.

O de un tinto de hechuras clásicas para tumbarse bajo la sombra de una glicinia.
