
O de una visita inexcusable y de un vino que es como un dandy riojano engominado, ¡chúpate ésa!

O de una visita inexcusable y de un vino que es como un dandy riojano engominado, ¡chúpate ésa!

Un vino más intenso que el mismísimo entierro del Conde de Orgaz.

O de un vinazo del que dicen que hay que esperar un tiempo para pimplarlo, manda huevos.

O de un vermú que se bebe muy fácil, elegante y de precioso color, rico de pelotas.

O de que más vale Roda en la mano que ciento volando.

O de un vino para pimplarse con unas patatas a la riojana y ver a Dios después.

Un vinazo que en un pis-pas estará redondo como una pelota de ping-pong.

O de un destilado fetén, con un regusto anisado y una persistencia del copón.
