
O de un vino delicioso y apetecible a más no poder.

O de un vino delicioso y apetecible a más no poder.

O de un bonito jugoso y tremendo.

O de un vino para pimplárselo en menos de lo que canta un gallo.

O de un restaurante como en la vieja Pompeya.

O de un vino para descorchar y no fallar.

O de una mantequilla que es puro néctar.

O de un vino poderoso y elegante a la vez.

O del mambo del sol naciente.
