
Galicia cruda, gamberra y sabrosa

Santiago de Compostela estaba llena de escaparates con racimos prietos de objetos de regalo, bordones, botafumeiros, medallas conmemorativas, dedales, hórreos, potes, carros, efigies de mendigo y peregrinos, y cambió la quincalla de platería de sus soportales por plástico hecho en China. Hoy el ambiente es baratero, y campan a sus anchas carcasas telefónicas, helados de Lotus, camisetas estampadas y yogurterías. Hasta el viejo Casino de la Rúa do Vilar, cargado de vidrieras y zócalos de caoba, se ruboriza recibiendo a esa marabunta de peña mochilera descalza, con pies queso Cabrales, empujándose las tapas con café con leche.

A cada vuelta hay gaiteiros que aprovechan las cajas de resonancia de los pasadizos para que les llenen la gorra. Escribió largo y tendido Joaquín Merino sobre Galicia como un sentimiento que llega a su máximo en el galleguísimo Santiago, lleno hoy de “boy-scouts”, tocando canciones de María Ostiz. Soy un aguafiestas, pero es innegable que la ciudad y sus plazas siguen siendo únicas en su género, pues a pesar de la muchedumbre, lucen fuentes, estatuas, jardincillos floridos o imponentes arboledas, reflejos de una ciudad cubierta de verdín que no envidia la grandeza de otras piedras más representadas en los encartes de las enciclopedias.

Pocos lugares hay tan fabulosos como el Obradoiro, con su fachada del conjunto catedralicio, continuada por una sede episcopal, el Palacio de Rajoy, el antiguo e intimidante Parador, y ese colegio de San Jerónimo en su extremo norte, que resultan un abrumador cóctel de mariscos con salsa rosa de barroco, plateresco, románico difuminado y neoclásico chulesco. De críos pasábamos bajo el Pórtico de la Gloria con naturalidad, ahora hay que soportar colas de aeropuerto llenas de gentes que no fueron jamás a misa, ni hicieron abstinencia, ni cataron soplamocos de cura rancio por no saberse de corrillo los mandamientos. Mejor para ellos, sinceramente.

Para abrazar hoy al santo, habrá que escanear códigos “cuerre”, antes bastaba con apoyar tu mano en el parteluz, donde la piedra lleva la huella de los cinco dedos de tantas generaciones de caminantes. También dábamos “coscorrones” al Santo dos Croques, que mi padre decía que era el mismísimo Maestro Mateo inmortalizado en piedra al pie de su obra, llena de personajes de “Juego de Tronos”: el árbol de Jessé, Santiago con cara de buenazo, Cristo con los cuatro evangelistas y sus porta rollos, Juan a lomos del águila, Lucas sobre un toro, ¡como Manuel Escribano!, Marcos sobre su león, ¡como Ángel Cristo!, y el apóstol Mateo arrodillado, como un ciudadano ante hacienda.

La oferta de la ciudad es un guirigay, convertida en “Turra Mítica” de papeo rápido chungo, cruasán congelado y pan gomoso, aunque sobreviven profesionales que siguen batallándose los guisos bien de mañana, a pie de fogón. El mercado de abastos aún mantiene clientela con carros de la compra cargados con hueso de caña, zanco de gallina, bacalao desmigado y trescientos gramos de jamón York. En una de sus viejas paradas, lleva casi veinte años instalado Iago Pazos en su Abastos 2.0, conviviendo con vecinos y forasteros, levantando una especie de secta evangelista-hostelera que reúne un café, un contubernio llamado “A Sede”, en el que se reúnen para conjurar y beber queimada, una galería que aloja a artistas emergentes, una cantina o tasco y éste 2.0, siempre petado y hasta la bandera. Me encuentro allá sentado al gran chef Perico, del Tribeca sevillano, que no da puntada sin hilo, ¡miel sobre hojuelas! Arrancamos con pan mareiro con mantequilla buena, y un rosario de platos marca de la casa, poco tocados, con jugo o salsa y escasa guarnición, pintados al natural: vieira curada y aliñada con mantequilla de coral, pimientos fritos de Herbón con almendras, tomate con brevas, bonito en escabeche, salmonete con veluté de mejillones, rape con patatas y pimientos, pulpo de la ría con ajada suave y grelos o ternera de Santa Comba con patatas fritas. Rien ne va plus! Disfruten, que nos quedan dos telediarios.

Abastos 2.0
Rua Ameas 4 – Santiago de Compostela
981 576 145
abastosdouspuntocero.com
@abastosdouspuntocero
COCINA Todos los públicos
AMBIENTE Tasca modernita
¿CON QUIÉN? Con amigos / En pareja / En familia
PRECIO ****/*****










