Mauro 2017

Nunca sobrepasen esa línea infranqueable empujados por la curiosidad de conocer a su escritor, músico, actor o presentador de televisión favorito, porque se arrepentirán para el resto de su vida.

Cuando asisto a una concurrida fiesta e insisten en que conozca a tal o cual celebridad, pongo pies en polvorosa y me escondo en la cocina o termino bebiéndome mi copa en el pase de camareros, sentado en una caja de cartón o picoteando entre los restos de las bandejas de croquetas, junto a las freidoras.

Nunca entablen conversación con un bodeguero o caigan en la trampa de poner los pies en una visita guiada a una nave de elaboración, porque la verdad del vino está en el cortísimo tramo que lleva el contenido de su copa desde la boca hasta la garganta, mojando lengua y campanilla. Nada más. Un vinazo del copón este trago de Castilla y León, todo sea dicho.

Si necesitan más datos técnicos sobre retrogustos y matices nasales, investiguen en internet o en algún portal de sabiondillos del vino, llenos de pitilinadas, puntuaciones y sesudas consideraciones. De nada.

 

Deja un comentario