
Mi viejo (que Dios lo tiene en su gloria jamando marisco) no estaba de acuerdo con esta frase. ¿Y tú? Sigue leyendo, coño.

Mi viejo (que Dios lo tiene en su gloria jamando marisco) no estaba de acuerdo con esta frase. ¿Y tú? Sigue leyendo, coño.

O de las andanzas en los fogones de una cuadrilla de zampabollos sin cuartel.

O de una crónica repleta de charamuscas, muéganos, cocadas, calabazates y mostachones.


O de un lugar discreto donde oficia un cocinero jabalí, sagaz y noble.

O de una nueva sección de entrevista express que arranca con un cocinero de campeonato.

Los cocineros hoy somos menos refinados y tenemos menos éxito que las generaciones anteriores.

O de un cóctel de terror.
