
O de un tipo que es como el mismísimo Challenger pero con destino feliz.

O de un tipo que es como el mismísimo Challenger pero con destino feliz.

O de un hotel que acoge una colección muy poco frecuente de agárrate y no te menees.

O de abrir una botella y toparse con el recuerdo de la hierba fresca recién segada.

O de una serie de consejos de Lord Worldgate, que se propone adiestrarnos sobre asuntos teteros.

O de un lugar donde arden las brasas a toda máquina. ¡Es la guerra, más madera!

O como dice makinavaja, «la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, hay Dios…».

O de un escritor admirado que es dueño de un circo literario con leones y todos los enanos.

O de Victor, el artista de la pista de las brasas, un tipo que jama con furia y curra como un bisonte.
