
Se puede decir más alto, pero no más claro.

Se puede decir más alto, pero no más claro.

O del menos común de los sentidos de nuestra tonta gastronomía contemporánea.

O del plan ideal para vivir más de cien años: periódico, calamar frito y vermú. ¿O qué?

O de la cabaretera más aclamada de cualquier tasca de postín, hermana de la tortilla, prima de la croqueta.

O de cómo aprovechar las oportunidades a nuestro alcance.

O de un bar de Majadahonda, vete y busca que preguntando se llega a Roma.

O de una golosina de las puras, que de lágrima tienen lo que te hacen llorar de gusto.

Brillat Savarin era un pelmazo, sí, pero escribió guapos relatos en su Fisiología.
