
O de que hay lugares en el mundo que ponen los huevos de corbata.

O de que hay lugares en el mundo que ponen los huevos de corbata.

O de esas mujeres sabias a quien los antiguos atribuyeron espíritu profético. Osease, nosotras.

O de ese momento que el chef vive una vez al año.

Mi viejo (que Dios lo tiene en su gloria jamando marisco) no estaba de acuerdo con esta frase. ¿Y tú? Sigue leyendo, coño.

O de una reflexión sobre la modernidad a propósito de un queso mal guarnecido.

O de un fotógrafo valiente que desenfunda su cámara sin pensárselo dos veces.

O de un pecaminoso tomate frito valenciano. Bueno de marearse.

Toques lácteos de mantequilla y gusto a chocolate y caramelo toffe. Sí, es un vino, ¡y qué vino!
