
Pedazo de restorán.

Pedazo de restorán.

O de un txakoli pelotudo.

¡Más tres estrellas que nunca!

O de una vermutería fina filipina.

O de uno de los mejores vinos dulces que hemos probado en tiempos.

O de un txakoli que entra como un cohete en la garganta.
