O de un restaurante con un don del gusto que ni se compra ni se vende.
18 de febrero, 2013, 08:00

O de un restaurante con cocina moderna perfectamente enraizada.

O de una tarta con hechuras aristocráticas.

O de un Euskal-bistró.

O de un restaurante made in China.

O de una chulada la mar de pendeja que se rechupetea y no crece.

O de un lugar donde disfrutar como un niño.

O de un tipo y cocinero, tan tan grande, que no cabe en el mapa.
