
O de un señorío vizcaíno.

O de un señorío vizcaíno.

O de un restaurante made in Arantzazu.

O de un Euskal-bistró.

O de un restorán pamplonés pilotado por un viejo roquero.

O de una apuesta segura.

O de una parrilla frente al Guggenheim.

O de una parrilla purificadora en el mismisimo Madrid de los Austrias.

O de un restaurante con duende.
