
O de un queso que nos la pone mirando a cuenca.

O de un queso que nos la pone mirando a cuenca.

O de una sopa de pescado fetén.

O de un elixir fino cordobés que es pura gloria.

O de unas mermeladas que no pueden ser más naturales.

O de un vinagre bien rico.

O de una escalivada que da un juego del copón.

O de una alubia con posibilidades infinitas.

O de un aceite de rechupete.
