
O de un vino para chuparse los dedos.

O de un vino para chuparse los dedos.

O de un «Peiqueño» gran vino.

O de un vino Ribera del Duero en toda su expresión.

O de un vino hecho como dios manda.

O de un vino fresco como una bocanada de aire del mar Cantábrico.

O de un vino para recomendar a tutiplén.

O de un vino repleto de matices.
