
O de un vino rico de veras.

O de un vino rico de veras.

O de unas mallorquinas adictivas a más no poder.

O de un vino de perfectas hechuras.

O de la suculencia y majestuosidad en estado puro.

O de un vino con el que es imposible meter la pata.

O de una tienda para gozar como enanos bosquimanos.

O de un vino hecho de puturrú de fuá.
