
O de un vino morrocotudo.

O de un vino morrocotudo.

O de unas sardinillas bien rechonchas y con un saborazo.

O de un vino que es un chute de frescura.

O de una jamada marinera.

O de un vino con mucha casta.

O de unas trufas en todo su esplendor.

O de un vino que derrocha sabrosura.

O de una oferta sencilla y suculenta.
