
Menos es más.

Menos es más.

O de un txakoli súper fresco y equilibrado.

O de un bizcocho fetén.

O de un vino que nos la pone mirando para Cuenca.

Con pedigrí.

O de un vino tope sabrosón.

O de un vodka cien por cien made in Euskadi.

O de todo un hallazgo.
