
Casa de comidas en Pedrezuela
A mi suegra Ceci la recordamos con una frase lapidaria, “¿existen playas?”, pero lo que sí existen son Casa Gerardo en Prendes, templo de la fabada y el arroz con leche; aquel tipo llamado Gerardo Iglesias, sindicalista y referente del comunismo patrio que abandonó la política y regresó a la mina a sudar la gota gorda “pico y pala”; o ese otro Gerardo, camarero de pajarita del Club de Golf de Hondarribia que servía whisky oculto en teteras a los socios más borrachuzos, para que sus parientas no se dieran cuenta y pensaran en la elegancia de sus maridos, tomando el té de las cinco.
De este mesón Gerardo en Pedrezuela me pone sobre la pista Joaquín, patrón del asador Las Murallas de Buitrago del Lozoya, que me escribe, -“aciertas seguro, producto sin mucha historia, mucho bueno, también suelo ir al chino del pueblo, pero no te lo recomiendo”. Cuando subo o bajo a Madrid, me detengo siempre en el mismo flanco, bajando en el lado izquierdo hacia la Sierra Norte y Guadalajara, que subiendo es la derecha, mismo lado, Somosierra, Boceguillas o Lerma, por ponerles ejemplos de paradas habituales para estirar piernas, tomarse un tentempié o echar un pis.
Currar en Madrid es inevitable y a veces toca la penitencia de quedarse allá a dormir, así que te la envainas y te metes donde toque, eso sí, siempre en habitación planta calle o primer piso, porque estoy desarrollando manías pueblerinas, y no soporto encerrarme a cal y canto en lo alto de una torre con las ventanas selladas. Paso en piragua del ascensor y de peregrinar por los pasillos, rastreando mi habitación como un butanero en busca de un piso de patio interior, que está atravesando un corredor al que accedes desde un callejón con una escalera metálica que conduce al portal letra B, entresuelo, tercero izquierda. Me cago en la madre que parió a Elon Musk.
Así llevo algún tiempo sugiriendo alojarme lejos de la capital, y la peña que me escucha o lee mi petición en un correo electrónico, alucina en cinemascope, “menudo tío raro éste Robin”. Molan mucho los pueblos de la sierra madrileña poblados de cuartelillos de la Guardia Civil, escuelas municipales, piscinas públicas, pequeños hoteles rurales, fondas y tascas de silla de plástico y sombrilla Mahou, con abuelos apalancados en cuanto se oculta el sol, para pispar al vecindario. En la calle Lagasca los nativos viven desorientados, pegados al teléfono, no saben por dónde amanece, ni por dónde llegan las tormentas. Qué espanto de civilización contemporánea, llena de acelerados con el cuchillo entre los dientes.
Por eso me planté el otro día a dormir en El Molar, que desde lo alto del pueblo, ofrece vistas apocalípticas del perfil del Madrid de los rascacielos de Plaza Castilla y las Torres inclinadas KIO, da gusto verse allá, a salvo de la contaminación, los berridos y el alboroto. Me di un garbeo y la diferencia de temperatura es de muchos grados, el asfalto abrasa y este pueblo es muy amable, llevan la retranca de los que no tienen prisa ni se agobian, y se calzan otro botellín antes de tirar para casa. A dos pasos está Pedrezuela, famoso por los asados de cabrito de Alberto el de Casa Gerardo, que lleva la friolera de cuarenta años abierto al público con su parking para clientes en la misma fachada. Sienta cómodamente hasta cuatrocientas almas repartidas en ocho comedores de diferentes capacidades. Los tiempos, hoy, son más lilas, tiesos y blandengues y las celebraciones más austeras, “caninas” y apañadas, así que Alberto reparte al respetable por el bar, algún comedor chiquito y una extraordinaria terraza cubierta por moreras que filtran la chicharra para que la peña no desfallezca, mientras mastica a dos carrillos sus especialidades: gambas al ajillo, morcilla, picadillo, orejas, riñones de cabrito y mollejas plancha, asadurillas, sopa castellana, tortillas de jamón o escabeche, huevos con patatas fritas, el consabido cuarto de cabrito asado, chuletillas de lechazo o cazuelas de rabo guisado. Disfruten, que nos quedan dos telediarios.
Mesón Gerardo
Las Eras 28 – Pedrezuela
T. 91 843 32 09
mesongerardo.es
COCINA Todos los públicos
AMBIENTE Tasca con terrazón
¿CON QUIÉN? Con amigos / En pareja / En familia
PRECIO ****/*****










