Pechuga de pollo “Esparza”

Hay mucho timbre de gloria que pone el pelo en punta como un simple filete de ternera empanado, unas patatas fritas, un bocadillo de chorizo de Pamplona o una lata de mejillón gordo en ese escabeche que carga el diablo y en el que apetece sumergir el morro, barra de pan en mano. Como le ocurre al bueno de Carpanta, llevo toda una vida persiguiendo pollos, pues aún me sigue pareciendo un manjar fuera de norma por su versatilidad en la cocina y por esa capacidad que tiene de darte vuelta a los ojos.

En el horno suelta un jugo dorado y en la sartén se churrusca con desmesura si lo sabes freír con arte, rodeado de ajos. Mi madre hacía las pechugas como los niños envueltos, es decir, pringadas de salsa bechamel y empanadas, escoltadas de huevos fritos y patatas. Hoy vivimos preocupados por la salud y rendidos al dominio del cuerpo, de tal forma que la alimentación ha dejado de ser necesidad para convertirse en instrumento que mejore la calidad de vida, o eso se intenta, aunque le demos a la gominola y al bocata guarro de panceta.

Así, el pollo sigue siendo la estrella de la cesta de la compra, por asequible y fácil de manejar, el amigo Alfonso Bernas lo sabe y por eso es el rey de las aves de calidad. Ahora sus hijos son los herederos de un linaje que se preocupa por servirnos los mejores “pollos certificados” bien alimentados y de crecimiento lento, para que comamos las mejores pechugas con fundamento, sabor intenso y textura firme. Son muchos años de oficio y manejan el mejor material. ¡Viva el pollo frito!

Distribuciones Bernas Galindo – Tel.: 943 36 13 49

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