
O de un lugar donde zamparse la cocina más rotunda imaginada, auténtica modernidad estereofónica.

O de un lugar donde zamparse la cocina más rotunda imaginada, auténtica modernidad estereofónica.

O de una quesería que guarda tanta nataza que mataría de un infarto al mismísimo Mazinger Z.

O del tipo con más garrote que he conocido jamás de los jamases.

O de una piedra que se convierte en fritura crujiente y cremosa a más no poder.

O de las respuestas de una típica «consumidora pro nobis», sin pecado concebida.

O de uno de los mejores lugares que se conocen, frente al mar, muy cerca del cielo.

O de un chef que es un verdadero genio con muy malas pulgas, como los buenos genios.

O de un texto de Calvino que da un hambre del carajo de la vela.
