
O de un jamón de pato que merece la pena.

O de un jamón de pato que merece la pena.

O de unas naranjas de rechupete.

O de unos quesazos andaluces de dar la vuelta al ruedo.

O de un codillo con un mordisco de campeonato.

O de un cangrejo real con un sabor titánico.

O de unos filetes de melva apetecibles de veras.

O de unos molletes que no podrán dejar de comerlos.
