
O de sírvale en las noches estivales que están al caer.

O de sírvale en las noches estivales que están al caer.

O de un vino hecho para el picoteo, todo un Manolete de los ruedos.

O de una intensidad de esas de agárrate que vienen curvas.

O de caldo para asomar la patica.

O de un vinacho con el brío de los «espíritus» juveniles.

O de un vino como la Rita Hayworth de antaño, «guante» y figura.

O de lo más parecido que nos hemos trincado a una sandía veraniega.

O de la elegancia innata, que también se embotella.
