Yemas de San Leandro

yemas

O de unas yemas divinas.

Bien saben que siempre procuramos facilitarles las cosas en esto de poder hincarle el diente a la chicha fina y delicada.

En esta breve glosa nunca falta información detallada de dónde, cómo y cuándo hacerse con tan codiciadas golosinas pero si ustedes quieren probar una de las yemas más atómicas del espacio sideral, las de San Leandro para más señas, no tendrán más remedio que plantarse en el convento homónimo sevillano, en pleno casco histórico de la ciudad, a dos pasos del Palacio de las Águilas y a tres de la Plaza de la Alfalfa, concretamente en la Plaza de San Ildefonso, ¡viva La Macarena!

Así que ya saben, a pillar el AVE o consigan que algún buen samaritano se acerque al torno de las monjitas, diga las palabras mágicas “ave maría purísima” y consiga una caja repleta de ellas, ¡ay virgencita, están para pecar sin miramientos! Hechas con fórmula sencilla, santa y secreta, el asunto es un bendito conglomerado de yemas y un cascote de almíbar de flipar.

Las condenadas saben a huevo en su máxima expresión y el abrigo de azúcar que cobija ese tejido de fino brocado se funde en la boca como mantequilla asturiana.

Al parecer la receta se elaboró por primera vez en el siglo XVIII de la mano de las monjas agustinas del ya mencionado convento y desde entonces este dulce tan celestial se mantiene vivo y ajeno a las boberías de la modernidad y el plexiglás.

Larga vida a la comunidad que habita el convento y este textillo se ha acabado. Podéis ir en paz, demos gracias al Señor.

Monasterio de San Leandro Monjas Agustinas
Plaza San Ildefonso, 1
Sevilla 41.003
Teléfono: (34) 954 224195

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