Sir Jontxu

Archivado en: La torre de Babel

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Entre los que nos dedicamos al noble arte del gorgorismo o vociferación y que llamamos canto aunque sólo deberíamos darle ese noble nombre de cuando en vez, existe un mito hecho carne (humana) que responde al nombre de Sir John Eliot Gardiner, bautizado en algunos círculos locales como Sir Jontxu.

Una vez superado el umbral de la setentena (aunque no los aparente, el jodío), el gran Sir Jontxu está más de vuelta de todo que nunca, y sus versiones de piezas que creemos archiconocidas y megainterpretadas consiguen hacer levitar a cualquiera. Y más, a un público como el donostiarra, bien conocedor de lo que se trae entre orejas y al que no se da gato por liebre con facilidad.

Este que suscribe, junto con el ínclito propietario del blog y otros amigos, tuvo la fortuna de asistir a uno de sus conciertos en la geografía del estado el pasado mes de julio, en el Kursaal donostiarra para más señas. Y allí dimos fe de que para ver fenómenos paranormales no es necesario acudir a los fríkers de la vida ni consultar las enciclopedias del Profesor Jiménez del Oso (¿se llamaba así?).

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Con sus huestes monteverdianas, este caballero del Imperio Británico nos tiñó a todos de rubio platino en cuanto los instrumentistas empezaron a rascar las cuerdas de sus violines de la cantata número cuatro del jefe de cocina del Olimpo, Juan Sebastian Bach. Reconocido por sus versiones “atodamecha” de cualquier música que le pase por las manos, Sir Jontxu optó esta vez por un tiempo considerablemente más tranquilo que el de otras épocas, y que provocó automáticamente que la carne del respetable se tornara de faisán… Sublime, sencillamente.

Para seguir con el menú olímpico, el Coro Monteverdi se metió entre pecho y espalda un “Stabat Mater” de Scarlatti que, aunque requiere un poco más de maduración, superó con creces cualquier versión discográfica que pueden ustedes encontrar. Ya lo decía el propio Sir Jontxu durante el ensayo: “¡Casi lo tenemos!”. Y ya me gustaría a mí alcanzar esos “casis” en mis conciertos.

Y para terminar, de postre un Dixit Dominus del amigo Händel, también conocido como “El Puto Amo” por el amigo David de Jorge Eceizabarrena. No por ser una pieza de música bien conocida es menos acojonante. El despliegue ahí fue brutal, y la emoción que destilaron secciones como el “De Torrente”, enorme. Cantando de memoria, sentados, haciendo el pino, ¿qué más daba?

Aquéllos que no pudieran acudir, ya están corriendo a la tienda de la esquina a comprar casi cualquier cosa del amigo Jontxu, o al Spotify o donde sea. Pero no se lo pierdan. Y disfrútenlo.

Para cotillear, http://www.monteverdi.co.uk

En twitter: @Dani_Delapuente

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Un pensamiento en “Sir Jontxu

  1. Javi

    Te recomiendo, aunque supongo que lo habrás escuchado, el Membra Jesu Nostri, de Buxtehude, dirigido por sir Jontxu.

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