El Clarete

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O de un cocinero valiente.

El lugar perfecto para el goce sencillo pero pletórico, sin murgas ni puñetas.

A estas alturas ya sabrán que cuando algo nos gusta no nos andamos por las ramas, el garito de los hermanos Fernández de Retana en la bella Vitoria nos ganó el pulso hace tiempo y cada vez que volvemos recibimos la recompensa de esa ración de estupenda cocina que procura un efecto tan plácido. No es exagerado decir que el paso por El Clarete le deja a uno el cuerpo con una sensación de reposo y felicidad de alucine, porque cada platillo habla con sosiego y suculencia y el trato siempre es reconfortante y profesional como pocos, ¡y todo sin dar la murga, vaya cabronazos!

El Clarete era local antiguo, una casa de comidas con mucha solera que abrió sus puerta allá por 1927, donde se servían a tutiplén cazuelitas, porrones bien recios y preparaciones de caza que eran especialidad del lugar. Precisamente porque les va la marcha que no veas, Unai y Patxi decidieron quedarse con el nombre y dejaron bien clarito que tomaban las riendas del tasco para dar “de comer y beber”, asunto bien serio que no requiere de más literatura, y en esas andan desde hace un porrón de años, haciendo dichoso al personal.

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Hace unos meses estrenaron la zona del bar bien remozado, así que ahí están los pizpiretos hermanos, más chulos que un ocho, con sus dos zonas bien  diferenciadas, un espacio de taberna y otro de restorán. En la taberna, vestida de bella piedra maciza y ladrillo, uno se lo puede pasar bomba porque sirven los platos más representativos de la carta en pequeño formato, acompañados de más de veinte vinos diferentes entre tintos, blancos, cavas, moscatel propio y vermut, también casero, que está de rechupete. Que uno tiene antojo de crema de foie gras o de carpaccio de alcachofa, -algunas de sus fórmulas más laureadas-, ¡pues zaska!, picoteas como un señor en taburete alto a pie de barra y te sientes el amo del firmamento, ¡como hay un dios!

el-clarete_1Si por el contrario disponemos de tiempo y tenemos la andorga fina filipina rugiendo como un desdentado león del difunto Ángel Cristo, pasen y vean, que diría Gurrutxaga, enfilen sin aliento y sin desmayo hacia el restorán y gozarán con la espléndida cocina sin gilipolleces que estos dos hermanos castas ponen sobre la mesa, sin mayor misterio que guisar diariamente en el fogón dejándose el pellejo en cada acción, como los cocodrilos del Nilo. La cocina de Unai se caracteriza por su valentía y auténtico fondo de armario, se aprecia que está estofada bien de mañana y posee el estilo definido de un tipo apasionado como ninguno por la jamada y el bebercio, que se gasta sus ahorros en comer fuera de casa para placer de él y los suyos, ¡tipo listo!

El restorán no ofrece carta, hay la opción de un menú degustación bien apañado  con cuatro entrantes, pescado, carne y dos postres y también juegan con otras dos propuestas que bien contemplan o cuatro entrantes y un postre u otros días dos entrantes, un reconfortante plato de cuchara -garbanzos, pochas, etc.- y un postre, en ambos casos por un precio de auténtica risa, tía Felisa.

el-clarete_2Sea como fuere todo sale siempre de una pequeña cocina donde el bravo Unai lo mismo rehoga que hierve, hornea, fermenta masas y soasa todo tipo de bichos en sartenes, cazos y una salamandra que llevan un tute de cuidado, ¡menudo cocinero está hecho! para deleite del personal que se chupa los dedos con formulaciones que en esta casa son imprescindibles como su refrescante aperitivo de sopa de tomate y queso fresco, la crema de foie gras, oporto y quicos, con un sabor de aúpa, el pulpo guarnecido de patata y trufa en una alineación imbatible o el huevo escalfado con coliflor y cortezas fritas.

Está tremenda la merluza con crema de calabaza y cebolla que sirven estos días, y revienta en boca como una supernova la carrillera de ternera guisada, ¡qué hambre satanás, nos comeríamos ahora mismo una cazuela entera con su barra de pan!

No se vayan sin postre, pecadores de la pradera, el chocolate, pan, sal y aceite y el yogur con maracuyá y fresa son cien veces más explosivos que lo sintético del nombre.
Déjense guiar en asuntos de bebercios por el bueno de Patxi, sabe de vinos y champagnes un potosí y siempre cuenta con peculiaridades que le dejan a uno patidifuso. Éste es el lugar perfecto para el goce sencillo pero pletórico, sin murgas ni puñetas, ¡avisados quedan!

El Clarete

C/ Cercas Bajas 18
Vitoria-Gasteiz
Tel.: 945 263 874

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PRECIO 60 €

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Un pensamiento en “El Clarete

  1. la edur

    Ya sabíamos todo esto (por sueeeerte…. mmmm…. ) , aunque no contarlo tan bien !!!

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