Kaia-Kaipe

O de un asador shakespeariano como la copa de un pino. ¡Viva Getaria!

En este restorán costero triunfa la justicia y resplandece la verdad

Según cuenta el escritor israelí Amos Oz existen dos soluciones perfectamente definidas para cualquier tipo de conflicto, la chejoviana y la shakespeariana; ¿y esto?, se preguntarán muchos de ustedes, ¿qué tendrá que ver con los asuntos ñampazamperos que aquí se tratan? Reine la calma y confíen, cada uno en su casa y Dios en la de todos, amigos.

Pues parece ser que los protagonistas de las obras de Chejov, según Oz, sobreviven siempre lamentando sus errores, añorando lo perdido, como aquel judío errante que negó un trago de agua a Jesús camino del Calvario; mientras en las obras de Shakespeare, por regla general, acaba triunfando la justicia y resplandeciendo la verdad, cielo azul y horizontes despejados, ya saben, aunque eso sí, cae todo cristo fulminado y no queda vivo ni el mismísimo apuntador.

El Kaia-Kaipe es decididamente asador shakespeariano, que quiere decir que ningún bicho con cáscara o caparazón regresa a los viveros, muriendo irremediablemente achicharrado sobre las brasas de la parrilla o el agua de mar en plena ebullición. Un verdadero dramón digno del mismísimo Príncipe de Dinamarca, sin medias tintas ni mariconadas.

“Un rodaballo mal asado, es un rodaballo que ha muerto en vano”; con esa leyenda como norma de la casa exhibida con orgullo en el blasón de la familia, llevan padres e hijos atendiendo el lugar desde hace casi cincuenta años, en un ambiente marinero con la espectacular panorámica del puerto y el mar Cantábrico que vio nacer al mismísimo Juan Sebastián Elcano, hijo de Getaria.

El lugar comenzó siendo un bar de cazuelitas; Ignacio Larrañaga y su mujer María Arruti alquilaron una antigua lonja junto a la iglesia parroquial, ofreciendo banderillas, besugos y merluzas preparadas en cazuela; en 1968 se unieron al negocio los tres hijos del matrimonio, Pilar, Juan Mari y María Rosa y ya en 1972 abrió sus puertas el Kaipe, en los mismos bajos del edificio, ampliándose el comedor habitual con una parrilla a pie de calle y una hermosa terraza con increíbles vistas; los tres hermanos trabajaron manga con hombro en el negocio, hasta que María Rosa y su marido Andoni Arregui, un par de años más tarde, tomaron las riendas del restaurante asador.

Desde entonces realizaron muchas reformas para mejorar el servicio y la atención al cliente; la más importante tuvo lugar en 1990, con el derribo del viejo edificio que tras casi un año de obras de reacondicionamiento convirtió el Kaia-Kaipe en un torpedo de instalaciones con espaciosa cocina, fantásticos viveros conectados al agua de mar más pura y cristalina y una bodega de verdadero relumbrón que alberga hoy una fabulosa colección de casi cincuenta mil referencias de las mejores regiones vinícolas del mundo, haciendo especial mención a los vinos “debilidad” de la casa, los más preciosos Champagnes que uno pueda imaginar, allá reunidos para nuestro deleite.

Pero recordemos, queridos todos, que en la tragedia de Hamlet, Laertes pelea contra Hamlet con una espada envenenada para así tener más posibilidades de asesinarlo, aunque en caso de errar en el intento, Claudio le ofrecerá a Hamlet un chato de vino con un buen tiento de veneno; en ese momento, ¡tachan!, llega la reina para informar que Ofelia se ha ahogado ella solita en el cauce de un río, ¿y ahora qué hacemos?

Pues sin dudarlo un segundo, poner las cuitas a remojo y confiar nuestro destino en Igor, primogénito de la familia y sheriff parrillero; si viven atormentados, vayan a verlo y ahoguen su penas en salpicón de bogavante y colas de cigala rebozadas, ¿están mejor?, ¿sí?, aticen pues al camarón, a la almeja limón, al percebe y a la centolla gallega, no sin antes negociar el grueso de la jamada: un sorbo de sopa de pescado, chipirones a lo Pelayo, kokotxas de merluza rebozadas, ijada de mero o mejor aún, su majestad el rodaballo a la parrilla, con su capa de ajilimojili y armiño.

Pediremos flan, helado de queso, crema de vainilla o unas buenas natillas, mientras “cuatro capitanes portarán marcialmente al catafalco los restos de la zampada -cáscaras, espinas y huesecillos-, y el festín será honrado con sones militares, ritos de guerrero, café cortado, cigarro habano y cubalibre de ron cubano”.

Saldremos en marcha solemne, seguida de una salva de cañón, ¡viva Getaria!, no olviden que el Kaia-Kaipe es shakespeariano por sus cuatro costados, ¡larga vida!

Kaia-Kaipe

General Arnao 4

Getaria-Gipuzkoa

Tel.: 943 140 500

www.kaia-kaipe.com

info@kaia-kaipe.com

COCINA Sport elegante

AMBIENTE Modernito

¿CON QUIÉN? Con amigos / En pareja / En familia / Negocios

PRECIO 70 €

Crédito fotográfico by Lobo Altuna

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8 pensamientos en “Kaia-Kaipe

  1. Josema Azpeitia

    David, cuéntame si esta historia es digna de Chejov o de Shakespeare:

    No contaba yo ni 30 añitos (andaría más cerca de los 25 que de la treintena) cuando se me ocurrió invitar a cenar a mi novia (actual mujer) al Kaia. Guardaba un recuerdo imborrable de una comida en mi infancia con mis padres y mi abuela, en la que degusté entre atónito y maravillado mi primer besugo, y quería compartir esa sensación con mi novia aprovechando que se acercaba mi cumpleaños.

    Un conocido que acostumbraba a moverse por ese tipo de locales, me recomendó que pidiera la carta de vinos. “Vas a alucinar”, me dijo. Mi nivel gastronómico por aquel entonces era menos que básico, vamos, que no tenía ni puñetera idea acerca del suelo que pisaba, y menos en materia de vinos. Pero mi curiosidad periodística no veía nada malo en pedir la carta para, aunque sea, disfrutar leyendo la diversidad de orígenes, la cantidad de referencias, o la elegancia del diseño de la misma.

    Así pues, llegado el día, con mis ahorrillos de asalariado acudimos muertos de ilusión al susodicho templo del mar. Y tras hacer nuestra elección, cometí el error o atrevimiento de pedir la carta de vinos.

    Tras pasar cinco minutos leyendo líneas y precios que entonces no me decían nada, optamos por devolverla. Para beber, pedimos un vino de los pocos que conocíamos entonces y que nos gustaba a los dos: Un Mateus Rosé (presente en la carta, eso que quede claro). La camarera recogió la carta, anotó el pedido, y antes de largarse nos escupió: “¿Y para pedir un Mateus me pedís la carta de vinos?”

    Huelga decir que la cena nos supo a rayos. Lo que iba a ser una celebración romántica se convirtió en una velada que pasamos entre avergonzados y acomplejados. A día de hoy, no recuerdo qué fue lo que comimos, pero no se me olvida ni la cara de la camarera ni el comentario totalmente desmedido y fuera de lugar que nos regaló. No teníamos experiencia ni arte para mandarle a freír espárragos e irnos a otro lugar, por lo que nos tragamos su ordinariez, su comida, pagamos religiosamente y nos fuimos. Me imagino que sin dejar propina.

    No volveré a Kaia ni aunque me inviten. Cuando he vuelto a comer Getaria lo he hecho acudiendo al Elkano, que a pesar de no tener vistas al mar, tiene un servicio inigualable. De esta visita, la del Elkano, sí que no se me ha olvidado jamás el excelente rodaballo a la parrilla, el mejor que he comido nunca, y el esmerado servicio de Aitor Arregi. Eso sí, esa vez le dejé elegir el vino a él. Huelga decir que no me arrepentí.

  2. ITV

    Josema de Azpeitia, Elkano es estupendo sin duda.
    Y Kaia también.
    El servicio esmerado en Elkano lo has podido percibir pero dices biuen, probablemente ha mejorado mucho desde que está Aitor Arregi.
    A mi me pasó hace ya muchos años algo parecido a lo tuyo pero en el Elkano con el padre.
    Debo decir que fuimos varios amigos -algunos de los cuales teníamos la suerte de haber ido muchas veces con nuestros padres desde críos y nos conocía el propietario- con unos clientes importantes para nosotros a agasajarles merecidamente.
    El servicio y su atención fue patético y nos trataron como a guiris.Entre otras cosas nos cambio el vino que habíamos pedido ( un albariño de entonces unas 1200 pelas) por un blanco Chivite de unas 3500 pelas.
    Qué vas a hacer?.Como era una comida digamos que formal e importante, nos hicimos los locos ( luego se lo dijimos otro día. No te creas que le importó mucho).
    Yo opino que dar otra oportunidad. Si te vuelve a pasar, no hay tercera oportunidad.
    Dásela al Kaia y acertarás.
    AL Elkano se la hemos dado y acertamos.

    Suerte

  3. Santi

    De 70€ nada ehhhhhh a no ser que hagas malabares con la carta, en cuanto te descuidas ya sube más, pero la verdad que cuando terminas no te importa lo que pone en la cuenta. Soy de Zaragoza y en cuanto puedo voy, que suele ser varias veces al año, aunque no se si a comer al Kaia o porque me encanta esa tierra en la que es difícil no comer bien. Siento lo que le pasó a Josema Azpeitia en el anterior comentario, la verdad que muy accesibles al cliente no son el el restaurante ni tras los años de asistencia pero la verdad que no voy a hablar ni a hacer amigos, voy a comer y eso si que lo saben hacer….su Txangurro quita el sentido.

  4. Susana

    El sabado estuvimos comiendo en el Kaia, fuimos porque vimos el programa de David de Jorge, donde aparecia Igor haciendo su famoso txangurro (que por cierto esta impresionante). Cuando llegamos nos atendio él, y el comedor estaba a tope, pero agradecimos su trato amable y cercano. Comimos muy bien y muy bien atentidos (eso tambien cuenta, y mucho). Voveremos, gracias por todo. Susana

  5. Josema Azpeitia

    Como rectificar es de sabios, vuelvo a esta página tras el comentario que hice en julio de 2010 y para comentar que, tal como me pidio ITV al día siguiente, finalmente le he dado una segunda oportunidad al Kaia.
    Acudí a comer con un cliente, me dejé llevar, y tengo que decir que el servicio de Igor Arregi hizo que se me olvidaran todos los resquemores que tenía hacia el restaurante.
    Comí una itxaskabra a la parrilla que no tenía desperdicio, bebí unos vinos extraordinarios, y como propina pude contemplar la bodega y los viveros del restaurante. El precio, además, me pareció totalmente razonable.
    Rectifico, por lo tanto, y espero volver a disfrutar del Kaia a la menor ocasión que se me presente.

  6. IAT

    Es un buen lugar.Me parece un sitio muy pero q muy recomendable.

    Y sobre el comentario que hizo en 2010 Josema Azpeitia… decir que ya me imagino quien fue la camarera borde q le respondio lo del vino. Fijo que fue Ana Mari, que asi era (y sera ella). Cuando le conviene muy amable y cuando no no!

  7. Bosteko

    Pues mi rodaballo murió en vano.
    Con las espectativas por las nubes, lo mejor con mucha diferencia el cava que era el mejor de España: Recaredo. La langosta que pidieron mi hermana y mi señoira madre, gran cocinera de la escuela de Obduli, estaba demasiado hecha. El besugo destrozado por una camarera seca que debo pensar que no le gusta el pescado. Las raciones escasas y a 110 pavos por barba. He comido mucho mejor en cualquier merendero que mimen la meteria prima.
    Muy decepcionante. Llego a pensar que poniendo como pones, David, a todo Dios por las nubes o te pagan rollo tarugueo de los médicos o eres un bienqueda. Menos mal que la comida no pudo influir en el buen humor.

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