
O de un lugar y unos cocineros que llevan en la sangre la raza pura del galgo de carreras.

O de un lugar y unos cocineros que llevan en la sangre la raza pura del galgo de carreras.

O de comerla a solas, pues compartirla es un acto íntimo que no debe consentirse a la ligera.

O de un vino que es como un perfume, todo un océano de fragancias.

O de una jamada tan inmensa que las Bodas de Caná, comparando, son merienda cena.

Mira tú por dónde.

El arte gastronómico de las profundidades.

O de cómo hacer un huevo frito según manda y ordena el ritual.

O de una aproximación a un editor romántico y montaraz librero.
