
O de dos tipos valientes de veras, que esconden toneladas de arrojo y sana locura.

O de dos tipos valientes de veras, que esconden toneladas de arrojo y sana locura.

O de un pecaminoso tomate frito valenciano. Bueno de marearse.

Toques lácteos de mantequilla y gusto a chocolate y caramelo toffe. Sí, es un vino, ¡y qué vino!

O de un lugar que tiene el sabor de lo vivido escrito en sus muros. ¡Casi nada!

O de una verdura que tumba al más rancio de su silla, salteados están de cágate lorito.

O de otro vino más que apetece beber hasta enronquecer.

O de un lugar discreto donde oficia un cocinero jabalí, sagaz y noble.

O de un vino dandy con traje cereza que está vivito y coleando.
