
O de un vino para darse el gustazo.

O de un vino para darse el gustazo.

O de unas empanadas que son bocado “antimorriña”.

O de unas conservas que harían perder el sentido al mismísimo Neptuno y su tridente.

O de un albariño con personalidad.

O de un caviar de erizo que sabe a manjar romano del César de turno.
