Chocolate Dolphin “Masala”

El arte de mezclar con duende, en las cuestiones del comer, es de importancia capital como todos ustedes saben; Desde el güisquito que nos tomamos con cachueses a media tarde, hasta el aceite de oliva que nos trae del pueblo nuestra tía María Paz o los frascos de especias que con tanto primor añadimos al pollastre en salsa para convertirlo como por arte de magia en jamaicano, hindú o mediterráneo. Casi todo lo bueno, queridos amigos, es fruto de la mezcolanza de cosas ricas que una cabeza pensante ha tenido a bien ponernos en bandeja para que gocemos como cerdos en la dehesa.

La empresa chocolatera belga que hoy nos ocupa exhibe como lema un arrebatador “The Art of Blending”, que es buen punto de partida y muestra a voz en grito que se lo curran para que al abrir el paquete no dejemos viva ni una sola onza. Porque efectivamente, de chocolate hablamos, el que se curran los hermanos Michael y Jean-François Poncelet desde el año 1989. Sus padres, por lo visto, fueron propietarios de Neuhaus, que es otro reputado despacho de chocolates, así que de casta le viene al galgo, como suele cantar el refranero.

Como podrán comprobar si ojean su catálogo, tienen un demasié de productos a cada cual más apetecible, y de entre las alianzas habituales, con naranja, avellanas, galletas, limón y jengibre, caramelo, flor de sal, pistachos o té, destaca la fabulosa tableta de chocolate con leche impregnada de Masala, que es como darle un bocado al mismo cuerno de la India, pero con una elegancia y un dulzor fuera de toda división. Además, el chocolate rompe con una fractura limpia y buen sonido, mostrando rusticidad y delicadeza hasta en su empaquetado, que simula los perfumados sobres del típico tabaco de pipa.

Precio aprox. tableta 70 g, 38% cacao: 4 euros.
www.dolfin.be

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