Pastillo de calabaza

O de un empanadico dulce que es un empezar y no parar

Los amigos de Sese comenzaron a hacer pastillos porque la abuela Amalia enseñó a la familia a elaborarlos y al comprobar que todo pichichi ser relamía de gusto al comerlos, decidieron ponerlos a la venta. Para que ustedes entiendan de qué va el asunto les diré que el pastillo es una empanada dulce que rompe la pana, típica elaboración casera, tradicional y alejada de la repostería industrial.

La masa es fina pero lo suficientemente consistente como para que aguante el peso de los rellenos, que suelen consistir en una compota fundente de calabaza, nuez, manzana o membrillo. El que se lleva la palma es el de calabaza, que cultivan en la huerta del abuelo, hortelano experimentado que proporciona las mejores piezas posibles.

Confiesan que en cierta ocasión compraron calabazas en la tienda y el producto final salió bueno, pero no lo suficiente, cosa que es de agradecer, así que volvieron al huerto, pues les quedó clarinete que tanto la tierra como el agua influyen en el resultado.

El riego proviene del rio Cinca y la tierra abonada se siembra a primeros de abril para recoger a finales del verano y antes de que castigue la helada. El abuelo siembra quince simientes por cada clota -cada clota son dos metros-, seleccionando las plantas que más futuro tendrán para que crezcan y sean el relleno de los reputados pastillos.

Una vez aterrizadas las calabazas en el obrador, las pelan y se limpian con esmero, se laminan y sazonan, dejándolas reposar mientras fraguan la masa, que una vez estirada, rellenan con abundante calabaza espolvoreada con azúcar, aceite y canela.

Luego entra en escena la Esther, que les hace el típico rebordillo uno a uno y así sellan bien y el jugo que suelta no escapa y cuecen fetén en el horno de leña, que es el destino final de esta especialidad excelente de borde crujiente y corazón fundente.

En resumidas cuentas, los pastillos son una mezcla de tradición y buenos ingredientes que nos acercan al centro de la tierra y crean adicción. Así que si andan por Huesca no lo duden, acérquense a Campo y pregunten por la Esther y sus pastillos y enloquecerán y me lo agradecerán eternamente.

Sese
Calle nueva 16 – Campo – Huesca
Precio aprox.: 7 euros
Tel.: 974 550 020

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Un pensamiento en “Pastillo de calabaza

  1. Chongastan

    ¡¡cómo está el pastillo de Campo!!…el mejor del mundo!…doy fe

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