Aquí te quiero ver

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O de comer con las manos.

Sabrosura, amabilidad y oficio son las señas de identidad de este chiringuito marbellí.

España es país de chiringuitos, forman parte de su esencia, eso lo sabe hasta el papa Francisco, que a buen seguro disfrutaría como un dragón de Tasmania sentado en uno frente al mar, alejado de tanta pompa beata. Los orígenes del término chiringuito son bastante confusos, dicen que la palabra proviene de Cuba y Puerto Rico, que utilizaba esta voz tan sonora, para referirse a algo pequeño, corto y escaso, término relacionado generalmente con el café cuando no era demasiado largo, o al chorrete de ron cuando se servía bien escaso y daba justo para mojar los labios, ¡maldición!

aqui-te-quiero-ver_5De lo que hay menos dudas es sobre cuál fue el primer chiringuito patrio, que al parecer no fue otro que el del Passeig de la Ribera de Sitges, que abrió sus puertas en 1913 con el nombre de El Kiosket. Tras ser derribado en diversas ocasiones por culpa de los temporales, fue rehabilitado y rebautizado en 1949 por el periodista César González Ruano como “El Chiringito”, palabro que se trajo en el macuto tras uno de sus viajes por la isla caribeña. Así fueron las cosas y así es como el chiringuito, refugio del pánfilo patrio, se impregnó de son cubano, constituyéndose para la eternidad en lugar de recreo y descanso del dominguero, siendo parada obligada en las achicharrantes jornadas playeras de verano y en las de cualquier otra estación del año, porque la andorga siempre necesita combustible y la mar abre el apetito y enciende la sed cosa fina, filipina.

En todo caso, hay chiringos y chiringuitos, y cuando uno se topa con uno de altos vuelos, se santigua tres veces y se arrastra hasta su rellano como el típico sediento de las sagradas escrituras en pleno desierto, que hay mucho truhán “chiringuitero” mancillando la reputación de tan sagrado tasco, y el gato escaldado del agua fría huye, como todos sabrán.
Así que acercarse al Aquí te quiero ver marbellí, es ir sobre seguro, con la vela bien tensada y sin asomo de naufragio. Este chiringuito, que es hoy toda una institución en la zona, arranca su historia en 1977 cuando el bueno de José Cortes Blanco, un tipo vivo como los venteros serranos, montaba diariamente con cañas y palos, un pequeño sombrajo donde vendía tortillas de patata, tomate picado y aliñado preparado por su mujer Emilia y botellas de cerveza que escondía por las noches enterradas en las dunas y ponía a refrescar a primera hora de la mañana en cubos con coscorros de hielo. Como el asunto no era del todo legal, cada día desmontaba el invento e iba cambiando de lugar, aunque siempre por la misma zona, hasta que por fin, en 1979, le autorizaron a levantar su primera construcción de madera y obra, a la que bautizó como Merendero José, ¡vaya casta!

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En 1989 este merendero fue derruido de acuerdo a la ley de costas que imponía unos nuevos modelos de chiringos en la Costa del Sol, no tan cercanos al mar, y fue entonces cuando José cambió no sólo la edificación sino también el nombre, pasándose a llamar Ahí te quiero ver, en alusión a un programa televisivo de la época y al hecho de que cada vez que alguien aflojaba la cartera, desde la caja registradora, con tono cachondo y guasón el sheriff de la barraca vociferaba “ahí te quiero ver, María, María…”

Los hijos de este matrimonio tope currelas continúan hoy con su legado, con Sergio al frente de la gerencia y su hermana Encarnación al mando de los fogones, junto a María y el espetero Ayoub que conquistó el terreno de la cocina currelando a todo gas, mientras que la sala es territorio de Daniel y Yolanda, ¡uno para todos, todos para uno!

¡Al lío de Montepío! Dejémonos de historietas e hinquémosle el diente a la manduca, en este chiringo refinado reina el producto fresquísimo y las elaboraciones suculentas y tope honestas, todo entra de miedo y uno se zamparía hasta la cubertería.

Comiencen por cualquiera de las deliciosas sopas frías, el gazpacho clásico, el de cerezas, el chisposo salmorejo o cualquiera de las ensaladas para iluminarse la sonrisa, de pimientos, de boquerones, de bogavante, en plan millonetis, o unos simples y reconfortantes aguacates con langostinos.

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Ponen sobre la mesa una fritura del copón -calamarcitos, cazón en adobo, boquerones, chipirones, rosada, etc.-, y mariscos para darse el goce padre, almejas, chirlas al vino blanco, gambas blancas o rojas plancheadas, langostinos o mejillones al Jerez.

Una opción perfecta es decantarse por los bocaditos de la lonja, piezas de campeonato que cada día traen de la subasta, servidas por raciones. Imprescindible por el camino hacerse con algunos espetos de sardinas, pero si tienen capricho de arroz o incluso de pasta, hay de todo donde elegir, como en botica.

Los pescados se preparan a la sal, al estilo de la casa, a la plancha, a la roteña, a la naranja, a la mediterránea, en salsa de bogavante, de langostinos tigre… dios, qué locura, se te va la olla con tanta propuesta pero está asegurado el gustazo, ¡vaya clase!, podrán comerlos con las manos, descalzos y en bañador, eso sí es lujo y no comer líquenes antropomorfos en el NOMA de Redzepi.

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Por faltar no faltan ni las carnes: pollastres, solomillos y cintas de lomo asados, con salsa de pimienta o de gorgonzola y postres de factura casera muy por encima de los que se estilan en este tipo de garitos, que no suelen ir más allá del Magnum almendrado o el fálico Calippo.

Gusto, sabrosura, amabilidad y oficio son sus señas de identidad, por eso Aquí te quiero ver es chiringuito quedón donde los haya, uno se sienta allí como un marajá expatriado, y la vida se vuelve de colores, pues pisar la arena descalzo y comer fritura pringándose el morrete conecta con el centro de la tierra.

Aquí te quiero ver
A-7, km 189.6, Playa Real Zaragoza, Calle Atenea S/N
Marbella (Málaga)
Teléfono: 952834554
Web: www.aquitequierover.com
Email: info@aquitequierover.com
Días de cierre: Lunes tardes

COCINA Todos los públicos
AMBIENTE chiringuito
¿CON QUIÉN? Con amigos / En familia
PRECIO 25 €

2 comentarios en “Aquí te quiero ver

  1. Daniel

    Buenas Creo que el “Aqui Te Quiero Ver” debería estar entre los mejores chiringuito por su gastronomía e historia. El chiringuito lo fundo Jose y Emilia en 1977 es unos de los más antiguos de Marbella, En el año 1977 Emilia servía una deliciosa tortilla Española con picadillo de tomate y Jose entretenia a la clientela de Suecos y Alemanes con una guitarra sin cuerda!! El arte y la buena sangria hacia que fuera un punto de encuentro. Sin olvidar que las sillas eran cajas de refrescos y las mesas barriles de cerveza, en la actualidad es regentado por sus hijos y nietos
    Esta temporada os esperamos con una nueva imagen, y una renovada carta gastronómica

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