Justiz

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O de un restaurante en las faldas del Jaizkibel.

Josu Coto pilota un merendero genuino que bien merece parada y fonda.

Cuentan que el apellido Justiz, al parecer originario de Hondarribia, es una derivación del término en euskera “gustiz”, debido a una leyenda que no tiene desperdicio. Cuentan los más ancianos del lugar que visitando la zona el rey de Navarra Sancho Abarca, observó en un caserío situado en su sus tierras a una bella moza con la que yació, por decirlo en plan “juego de tronos”, o a la que puso mirando a Talavera de la Reina si prefieren una jerga más de Marcial Ruíz Escribano. Tan entusiasmado se debió de quedar el monarca con la experiencia “sesual” que le pidió a la moza que subiera al tejado, situación incómoda, negándose la buena muchacha. Tras mucho insistir, la joven subió finalmente, pero sólo asomando el morro al balcón. Entonces el soberano le prometió que desde esa atalaya, todas las tierras que pudiera alcanzar con la vista serían suyas, nombrando al terreno como “Gustiz Ederra” (del todo hermoso), adquiriendo entonces la finca dicha denominación y la familia de la torda parte del nombre como apellido. Con el tiempo el apellido derivó en Justiz, y en variantes más suaves como Yustiz o Xustiz, de hecho, hay quienes aseguran que una rama del apellido pasó a Cuba, donde a uno de sus portadores se le nombró “Marqués de Justiz de Santa Ana”, e incluso más tarde el apellido aterrizó en Miami, tierra del son.

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Pero descuiden, que no nos hemos convertido de la noche a la mañana en expertos en historia ni onomástica antropológica, toda esta historieta viene a cuento para rememorar de un plumazo cómo se las gastaban los regentes de antaño y, sobre todo, para centrar la jugada. Señores y señoras, el merendero Justiz sigue emplazado en este lugar emblemático de las faldas del monte Jaizkibel desde donde se divisa el mar y donde uno es capaz de imaginar, echando bien lejos la vista, a esa pandilla de piratas y capitanes garfio mal encarados a punto de desembarcar en nuestras afiladas costas para liarla parda y jugarse las perras en el casino, ¡cuánto vicio acumula la mar!

Fuera como fuesen las cosas, en tiempos mucho más cercanos y vividos, en los histriónicos y pletóricos años ochenta, el propietario del caserío “Guztiz Ederra” decidió utilizar parte de sus instalaciones para abrir este merendero genuino que bien merece parada y fonda.

Desde hace un año es Josu Coto junto con su mujer Amaia Rodríguez, que dirige la sala con un garbo de mil pares de narices, y su cuñada Araceli, que pilota unos fogones que pitan como una locomotora de vapor, los que han dado nuevo bríos a este garito auténtico de veras.

Las propuestas son tradicionales y sin gilipolleces y hay casi de todo, se nota la mano firme y delicada de una guisandera con “feeling” y sentido común de etxekoandre.

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Basta hincarle el diente a alguna de las croquetas, la de jamón, bacalao u hongos, para saber que aquí saben lo que se hacen, bechamel cremosa, buenos tropezones y sabor a tutiplén. Los pimientos rellenos de bacalao gastan la misma horma de zapato, y las raciones de patatas fritas con mahonesa y calamares son capaces de calmar el ansia viva del más tragaldabas.

Nunca faltan ensaladas, desde la clásica de lechuga, tomate y cebolleta, hasta una buena mixta, que incluye atún, huevo y espárragos y alguna que otra templada con aspiraciones más aristócratas.

El bacalao Justiz es especialidad de la casa, con un tomate bien rico, pero tampoco desmerece el bacalao frito con pimientos verdes, con buena mordida y equilibrado punto de sazón.

Si les mola la chicha monda y lironda, ataquen sin piedad al entrecôte o a la chuleta con patatas fritas, de estupenda factura ambas y sin más aspiraciones, sin catorce años de maduración ni gaitas templadas en las tierras altas escocesas.

Además, en plan informal y deportivo, nunca fallan los tan socorridos platos combinados, bocatas a la vieja usanza y postres caseros de los que le reconcilian a uno con su alma más glotona: flanes con nata o helado, cuajada de toda la vida, natillas, arroz con leche, tartas o un buen pedazo de queso para rematar como un tratante de ganado de los que llevan el fajo con goma en el bolsillo.

Si Sancho Abarca se levantara de su tumba, a buen seguro que se zampaba media carta y asomaba el jeto por el balcón, ¡como hay un dios! ¡Gora Hondarribi y los merenderos con casta y sin melonadas!

Justiz
Barrio Gornutz-Montaña, 31
20.280 Hondarribia
Teléfono: 943 645 557
josu@barignacio.com
Días de cierre: Domingo tarde y lunes

COCINA Todos los públicos
AMBIENTE Campestre
¿CON QUIÉN? Con amigos / En familia
PRECIO 30 €

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1 comentario en “Justiz

  1. Pati

    En el metendero de Justiz tienen que aprender mucho sobre como tratar al cliente. Acabo de tener la experiencia mas humillante de mi vida en un bar/restaurante. No vuelvo a dejar mi dinero a una empresa donde el respeto brilla por su ausencia.

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