Va Bene

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O del mundo en un mordisco.

El no va más de la glotonería contenida entre dos rebanadas de pan.

A principios de los ochenta Andy Warhol vino a España a festejar la movida madrileña y a vender sus pinturas. Dicen que mucho más motivado por despachar su obra que por ser el perejil de aquella salsa y antes de que dijera esta boca es mía, se vio inmerso en unas monumentales farras en las que los titiriteros y la moderna aristocracia con tupé se relacionaba en cachonda armonía, mientras el bueno de Andy paseaba por ellas como un fantasma de Canterville, según rezan las crónicas de la época.

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Repasando algunos sucesos notables acontecidos por aquel tiempo, descubres que el asunto “fantasma” debió ser epidemia en las américas, pues en los Estados Unidos emitían por primera vez “El Equipo A”, y el “border-line” de Ronald Reagan llamó a la Unión Soviética “imperio del mal”, sin que se le moviera un pelo del flequillo. Abandonaba el tenis el inolvidable Björn Borg, lo que significó para muchos una pérdida irreparable, aunque para cualquiera con dos dedos de frente fue mayor desconsuelo la muerte de Buñuel, que dejó una obra colosal. Por esas extrañas leyes de la compensación, y porque mientras unos llegan otros volverán, vino al mundo en un luminoso día de abril de 1983 la torpeda Miranda Kerr, tan prieta como un bocata de tocineta.

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Así las cosas, por entonces en Donostia-city, aunque parezca increíble, no había tascos de comida rápida, ni chinos, ni turcos, ni siquiera italianos, y cuatro amigos con empuje se olieron la jugada adivinando el aterrizaje de las cadenas de comida rápida queriendo clavar su “estaca” en la inmaculada Bella Easo. Por aquello de “quien da primero golpea dos veces”, inauguraron su propia hamburguesería, convencidos de que con calidad triunfarían sí o sí: no hay duda de que sus cálculos alcanzaron diana.

El primigenio Va Bene levantó así la persiana en el cogollo de lo que entonces era todo un hervidero de baretos, la “zona del centro o San Bartolomé”, frente al bar Hollywood, el primer pub de la ciudad que aún mantiene hoy viva su fachada rojo pasión. La chavalería más guapa y pija de la city se daba cita en la “zona” a ritmo de Supertramp, David Bowie, The Police, Rod Stewart, Alans Parsons Project, Madonna o Cindy Lauper, y de golpe y porrazo las mamadas colosales y las copas se sepultaban bajo los sándwiches y hamburguesas fetén que ventilaba Va Bene a ritmo endiablado. Las Mobylettes y Vespas lucían la pegata de la hamburguesería más cañera jamás soñada y no hubo pichipata que no incluyera en su ronda una parada en el local para hacer masa y seguir con el mambo.

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De los cuatro colegas que iniciaron la aventura, Luis Gallastegui sigue al pie del cañón de los dos establecimientos que mantiene la ciudad -Blas de Lezo y Boulevard-, y supervisa el de Ibiza. Si algo no ha cambiado en todo este tiempo es que su calidad se ha mantenido inalterable, sin fisuras, y en todas sus barras se siguen zampando las burguer y sándwiches más sabrosos y caseros que podamos encontrar en muchas leguas a la redonda.

Gastan carne de primera y todos los ingredientes están escogidos minuciosamente para que zampes lo que zampes, tengas la sensación de que te lo ha preparado la amatxu más primorosa del mundo mundial. La nº8 arrasa allá por donde pisa, es el hit del lugar: hamburguesa con cebolla deliciosamente frita, queso, beicon churruscado y huevo en su punto, que revienta y lo llena todo de yema para flipar en cinemascope, ¡Torrebruno qué delirio! Si salen de una huelga de hambre la tienen doble de carne, la nº13. La nº6, es un señor vegetal como dios manda y tiene adeptos a destajo, así como la nº11, señora burguer con lechuga, pepinillos, huevo revuelto y una electrizante salsa americana, rica de veras. Pero si uno ha sido incondicional a un número, además del de su novia, ese ha sido el sándwich nº26, que no lleva prefijo, una bomba insuperable que condensa el mundo en un mordisco, pechuga con lechuga, tomate, cebolla, jamón, queso, beicon, huevo y mahonesa, el no va más de la glotonería contenida entre dos rebanadas de pan.

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Podríamos seguir y no parar, sándwich de pechuga con beicon y revuelto de champis, lomo con queso, pimientos del piquillo y huevo… siempre ingredientes sencillos y clavados, el menos es más en su máxima expresión, sin gilipolleces ni bobadas, la hamburguesería “total” que mola sin igual a todas las “p” del espectro social: pasotas, pijos, putas, panolis, pobres, pedorros, pilinguis, periodistas, pantuflos, pastosos, pendones, pingos o polis. Todo está simple y llanamente brutal. Y que sea así por los siglos de los siglos amén.

Va Bene
Boulevard 14, bajo – Blas de Lezo 4, bajo
T.: 943 422416 – 943 454699

COCINA Todos los públicos
AMBIENTE Tasca
¿CON QUIÉN? Con amigos
PRECIO 10-15 €

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3 comentarios en “Va Bene

  1. Inés

    Te invito a una 13 cuando quieras, yo me tomaré una 6. Podría ir cada día, cuando estaba ingresada mi tia me llevaba hamburguesas y que ricasssssssssssssssssssss, aquello ayudó en que me dieran antes el alta.

  2. andonieceheveste

    No eran Mobylettes y Vespas…….eran VALES y VESPAS……..!!!!!!
    ;-))
    Love, VA BENE

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