De mi gama de colores y olores

Archivado en: Alíñame el día

O de un apunte escrito por Lorentzo a propósito de un juego de niños.

Yo creo que las cualidades de cada uno, como la memoria, son selectivas, es decir, cada uno se acuerda de lo que quiere, retiene lo que le interesa. A mi me pasa con los colores, nunca me han interesado, de hecho me sobran, creo que con los cuatro colores del parchís se puede vivir perfectamente. Yo lo he hecho durante muchos años sin haber echado en falta ningún otro, hasta que de unos años a esta parte, los colores se multiplican.

Yo que nací en amarillo, al ser el cuarto hermano, era el color que quedaba cuando llegué y no pasaba nada, no me hacía falta más. Porque en mi casa todo iba con tu color, así que mi vaso, mis cubiertos, etc., eran de color amarillo. Mis hermanos tenían los otros tres colores restantes. Recuerdo unos gorros de lana, hechos por mi madre, los cuatro iguales, sólo diferenciados por la borla de arriba. Así no había confusiones, estaba todo bien organizado, hasta que llegó la quinta hermana, trece años después, y se apoderó del rosa.

Habrá gente que no me crea, pero el beige lo conozco desde hace relativamente poco, todavía no lo distingo bien, ni creo que lo haga nunca, porque en mi gama están los del parchís. Pero también está el marrón, el gris, el blanco y el negro. Coño, ¡los de toda la vida! Porque el beige es un marrón claro, si me apuras color mierda. Ahora resulta que sin un pantalón beige, no puedes vivir, no eres nadie.

No soy daltónico, pero tengo un tipo de daltonismo que dice que mi gama de colores es más baja y veo como iguales colores, que para otro son diferentes. Eso es lo que dice la teoría, mi excusa legal, me la ha enseñado mi hermana pequeña, la quinta, la que cogió el rosa. Pero yo creo que no es así, yo creo que lo que me pasa es que no me interesan los matices del azul cielo, ni el turquesa, ni el verde botella, ni mucho menos el rosa palo.

Que en la cocina, con los colores del parchís me manejo perfectamente, en el mercado los tomates pasan de verde a rojo, los plátanos lucen amarillos y el único azul que veo es del delantal de la pescatera. Porque el blanco roto no existe, ni el fucsia, ni el burdeos, igual que no existe el olor a arroz con leche, ni el de ternera a la jardinera, ni el de los pimientos fritos, aunque yo los distinga a la primera. Al igual que distingo el de cebolla pochada del de cebolla confitada, el de la vainilla en rama del de la vainilla artificial. O sé cuándo un guiso está en su punto, solo con olerlo.

Así que mi gama de colores es eso, un juego de niños con cuatro posibilidades.

Escrito por Loren Herrero.

Crédito fotográfico by Mon Labiaga Ferrer

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3 pensamientos en “De mi gama de colores y olores

  1. MAIU MARTENS

    ERES MARAVILLOSO TE VEO DESDE COLOMBIA Y NO MAS DE VERTE TAN SABROSO ME ABRES EL APETITO ERES EL GUARRO MAS BELLO DE ESTE MUNDO Y TAN SEXY O MAS K LUCCIANO PAVAROTTI ESTAS PA COMERTE CON ENSALADA DE PEPINOS UN BESO INMENSO COMO TU
    K VIVA RUSIA Y EUSKADI ANGIETORREI AGUR MAIU MARTENS D COLOMBIA SE TE AMA

  2. maiu martens

    eres mi chef favorito me encantantan tus guarradas cuando rebuelves el jugo con tu dedo gordito y luego te lo chupos lo mismo hago yo me ca– en el glamour la etiqueta y la elegancia

  3. ana

    aliñame unas mollejas que hace años que no como, y no se ni como se compran ni como se hacen. deben engordar la leche, pero tio que placer. Y esa asadurilla de cordero, que le robas furtivamente a la amama de la cocina cuando llegas a las cuatro de la mañana….. que recuerdos me traes con tus guarrindongadas. tu si que eres el puto amo.

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